

“Cansancio salvaje…héroes fatigados”
(Miguel Angel Asturias)
“Lo urbano como destino”
(Guillermo Fadanelli)
“Nadie que valga ejerce la prudencia”
(Juana Salabert)
(ABRE TELON. ESCENARIO COMPLETAMENTE A OSCURAS. ESCUCHAMOS VOCES DE LOS ACTORES CON CIERTA RESONANCIA)
VOZ MASCULINA: (TONO SERENO)
–Tranquilícese, señora. No pasa nada. Esto es sólo un apagón. Cuando vuelva la luz el ascensor abre sus puertas.
VOZ FEMENINA: (ALTERADA, NERVIOSA)
–¡Cuando vuelva la luz! ¿Y si no vuelve hasta mañana? ¿Y si el ascensor se cae? ¿O si se abren las puertas entre dos pisos y lo que tenemos es una pared frente a nosotros? ¿Y si hay un incendio o un terremoto? ¡Ay, no, dios mío! ¡Además, señor, yo a usted ni lo conozco!
VOZ MASCULINA: (PROTOCOLAR)
–Cierto. Déjeme presentarme. Me llamo Ernesto Zambrano. Soy ingeniero y tengo mi oficina en el último piso.
VOZ FEMENINA: (APENADA)
–Ay, discúlpeme, señor Zambrano...
VOZ MASCULINA: (ENCANTADOR)
–Ernesto, por favor.
VOZ FEMENINA: (FORMAL)
–Ah, yo soy Pacífica. Pacífica López de Serrano.
VOZ MASCULINA: (CASUAL)
–Perdóneme que se lo diga, Pacífica, pero usted no le hace honor a su nombre.
VOZ FEMENINA: (BAJANDO LA GUARDIA)
–¿Verdad? Eso mismo dice mi esposo. Que yo debería llamarme inquieta, guerrera, turbulenta. ¿Sabe lo que pasa? Es que yo soy acelerada, muy nerviosa. Hasta creo que soy claustrofóbica. Y para colmo de males, mi móvil no tiene señal aquí adentro.
(SU MÓVIL ILUMINA TENUEMENTE SU ROSTRO)
VOZ MASCULINA:
–Ni el suyo ni el mío. (EL MÓVIL DE EL ILUMINA AHORA SU ROSTRO. LOS DOS SONRÍEN Y SE APAGAN LAS LUCES DE AMBOS TELEFONOS). Me temo que ningún móvil tenga cobertura aquí adentro.
VOZ FEMENINA: (IMPACIENTE)
–Ay, no diga eso, Ernesto.
VOZ MASCULINA:
–Mire, Pacífica, este edificio es muy viejo. Me atrevería a decir que es uno de los más antiguos de Caracas. Y este ascensor donde nos encontramos es el original, instalado en esa misma época. Los repuestos ya casi ni se consiguen. Imagínese que Don Diego de Lozada lo inauguró por allá en el año de mil quinientos y tantos.
VOZ FEMENINA:
–Usted sí es exagerado.
VOZ MASCULINA: (CONCILIADOR)
–No, de verdad, lo que quiero es que se tranquilice.
(SE ESCUCHA UN ZUMBIDO ELECTRICO Y SE ENCIENDEN LAS LUCES DE EMERGENCIA DEL ASCENSOR, ENCANDILÁNDOLOS LIGERAMENTE. EL ESPECTADOR LOGRA APRECIAR AHORA EL DISPOSITIVO ESCÉNICO: UN ASCENSOR DE ESPACIO REDUCIDO, HECHO DE MATERIAL TRANSPARENTE, CON LAS PUERTAS Y EL TABLERO METALICOS, SOLIDOS, DE CARA AL FONDO. EL ASCENSOR, A SU VEZ, CIRCUNDADO POR LA MAS ABSOLUTA OSCURIDAD, ESTA POSICIONADO EN EL CENTRO DE ESCENA, LO MAS CERCA DEL PUBLICO Y, SI FUERA POSIBLE, COLOCADO SOBRE UN SALIENTE DEL ESCENARIO QUE SE ADENTRA ENTRE LAS PRIMERAS FILAS DE ASIENTOS DEL TEATRO)
Páginas 15 y 16.